Juicio rápido: ¿Qué es y cómo defenderse?

Algunos procesos, como los derivados de la Ley de Segunda Oportunidad, deben seguir unos plazos y cumplir unos requisitos, que hacen recomendable contar con profesionales especializados, para intentar buscar la mejor solución a la cancelación total o parcial de las deudas.

Sin embargo, desde el ámbito judicial, se intenta siempre que sea posible recortar los trámites procesales, aprovechando para ello recursos como el juicio rápido.

Un juicio rápido consiste en un proceso penal de carácter especial, asignable en algunos delitos, con el que se espera agilizar la instrucción y enjuiciamiento, acortando todo lo posible los plazos hasta la sentencia.

El juicio rápido está regulado a partir del artículo 795 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim).

Para que un delito sea tramitado por juicio rápido, debe cumplir las siguientes condiciones:

  • El juicio debe iniciarse por atestado policial (cuando la policía sorprenden al presunto delincuente o cuando es citado a comparecer como denunciado).
  • El delito se ceñirá a unas penas máximas permitidas.
  • El delito debe formar parte de las siguientes tipologías:
    • Lesiones, coacciones, amenazas o violencia física o psíquica a personas cercanas.
    • Hurtos y robos (incluidos vehículos).
    • Delitos contra la seguridad del tráfico.
    • Delitos por daños.
    • Delitos contra la salud pública.
    • Ciertos delitos contra la propiedad intelectual e industrial.

Funcionamiento del juicio rápido

Un juicio rápido sigue 4 fases:

  • Apertura de diligencias: La policía cumplimentará las diligencias oportunas en un plazo no superior a 72 horas.
  • Fase de instrucción: En el Juzgado de Guardia se relatan los hechos, para luego ser enjuiciados. En esta fase es posible solicitar medidas cautelares, sobreseimiento o sentencia de conformidad.
  • Juicio oral: En 15 días se realiza el juicio oral en el Juzgado de lo Penal.
  • Sentencia: En 3 días el juez debe dictar sentencia. A partir de entonces, puede ser recurrida por un escrito de apelación, que debe presentarse en un plazo máximo de 5 días.

Penas máximas para que proceda el juicio rápido

Para celebrar un juicio rápido, deben darse una serie de condiciones, siendo las penas máximas de las más importantes.

Las penas máximas que permiten asociarse a una sentencia de un juicio rápido son las siguientes:

  • Pena de prisión hasta 5 años.
  • Otras penas hasta 10 años.

Recomendaciones para enfrentarse a un juicio rápido

Un juicio rápido recorta considerablemente los plazos hasta la sentencia, por lo que es recomendable contar con la preparación y estrategia oportuna, para enfrentarse a estos procesos.

En primer lugar, es siempre recomendable contar con profesionales penalistas, especializados en juicios rápidos y que puedan ofrecerte el mejor asesoramiento posible.

También hay que tener en cuenta, que en un juicio rápido es posible llegar a un acuerdo con el fiscal, por el que se reducirá la condena en sentencia. Es posible que esta sentencia de conformidad sea más recomendable que presentar oposición en el juicio.

Sopesadas las opciones de tu defensa y los riesgos en cada decisión, debes decidir si te defiendes o no, buscando en el primer caso como principal objetivo evitar la condena que puedan asociar al delito denunciado.