La diferencia entre la deuda pública y el déficit público

En Solventa tu deuda estamos especializados en la Ley de Segunda Oportunidad, que solicitan personas y empresas con problemas relacionados con sus deudas.

Sin embargo, el Estado también puede contraer deuda. De hecho, dos valores relacionados son el déficit público y la deuda pública, conceptos que te explicamos en este artículo.

¿Qué es la deuda pública?

Se identifica como deuda pública a la suma de deudas que tiene el sector público con el sector privado, entendiéndose este último englobado no solo por empresas, sino también por personas e instituciones, tanto del mismo país como del extranjero.

¿Porqué se genera la deuda pública?

Estamos ante deuda pública, cuando el gasto público es mayor que los ingresos que obtiene el Estado.

Aquí vemos la primera relación con el déficit público, dado que cuanto más aumenta este, es lógico que la deuda pública también va acumulándose.

¿Qué es el déficit público?

El déficit público es la diferencia que hay entre ingresos y gastos de un Estado, durante un período de tiempo concreto, normalmente respecto al año que se analiza.

El valor del déficit público se calcula en porcentaje sobre el Producto Interior Bruto (PIB) existente y representa en realidad cómo es la situación económica del país, al menos durante el período en el que se calcula.

Por tanto, una diferencia clave entre déficit público y deuda pública es que, mientras el déficit público mide una diferencia (positiva o negativa), la deuda pública es una variable a la que se le debe sumar o restar el déficit público.

Decimos que la deuda pública aumenta cuando el déficit público es mayor, porque para que esta se genere, el Estado debe aprovechar sus opciones de financiación y no todas suponen exclusivamente ingresos.

Financiación del déficit público

El Estado tiene tres formas de financiar el déficit público que contrae.

La primera de todas es mediante impuestos. Se identifica como política fiscal y supone gravar el coste de los bienes de consumo y servicios, con un porcentaje que va a parar a las arcas del Estado. El Gobierno tiene la legitimación para elevar o reducir estos impuestos.

La segunda forma es poco habitual hoy en día, sobre todo en los países más desarrollados y consiste en emitir dinero. Se busca generar inflación con depreciación de la divisa del Estado.

La tercera modalidad es la que nos atañe en este artículo y consiste en la emisión de deuda pública. Esta puede representarse por Letras del Tesoro, Bonos del estado y Obligaciones del Estado.

Cada una de ellas cuenta con diferentes ratios de cantidad económica adeudada y período de tiempo de devolución.

En la práctica el Estado solicita créditos, con los que obtener la liquidez necesaria para mantener en el mejor equilibrio posible el déficit público.

Por último, es importante en esta diferenciación hablar de las deudas públicas que puede tener un ciudadano o persona, que no están relacionadas precisamente con la deuda pública que comentamos.

En este caso estamos ante deudas con Hacienda o con distintas Administraciones Públicas, que pueden conllevar un recargo en aumento y hasta el embargo de nómina, en caso de incumplimiento. Si necesitas ayuda para solventar estas situaciones, minimizando su impacto en tu economía, ponte en contacto con nosotros y te ofreceremos la mejor solución posible, para mantener y mejorar tu solvencia económica.