Diferencia entre pensión contributiva y pensión no contributiva

Una pensión contributiva es aquella prestación económica que recibe una persona por la Seguridad Social, en base las aportaciones realizadas durante su vida laboral, hasta la época de la jubilación.

Una pensión no contributiva, en cambio, es aquella que ofrece la Seguridad Social a un beneficiario, sin haber cotizado o realizado contribuciones económicas previas.

¿Qué es una pensión?

La Real Academia de la Lengua nos ofrece varias definiciones del término «pensión». Sin embargo, la que nos interesa es la siguiente:

«Cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la Seguridad Social paga por razón de jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad».

En esta definición identificamos varios elementos clave:

  • Es una cantidad periódica, es decir, que se realiza en pagos periódicos y no todo en una sola vez.
  • Puede ser de carácter temporal o vitalicia, aunque en España suele ser indefinida.
  • Dado que se identifica a la Seguridad Social, debemos dar por sentado que existe una relación contributiva previa con esta institución. Aunque como hemos visto anteriormente, la pensión no contributiva exime de esta relación.
  • Cubre no solo la jubilación, sino también otras situaciones como la viudedad, la orfandad o una incapacidad.

Requisitos para tener acceso a una pensión

En la actualidad, los requisitos para tener acceso a una pensión en España son los siguientes:

  • Debe existir una afiliación a la Seguridad Social.
  • Debe haberse alcanzado la edad mínima laboral. No obstante, esta edad va variando y, por ejemplo, en 2027 será de 67 años.
  • Debe haberse alcanzado el período mínimo de cotización, que actualmente es de 15 años.
  • Al menos 2 de esos años deben estar dentro de los 15 previos al retiro.

Los planes de pensiones

Una fórmula de ahorro e inversión, con la que mejorar la liquidez en época de pensionista es la que ofrecen los planes de pensiones.

Se trata de un sistema de aportaciones, que el cliente realiza normalmente a una entidad financiera. El máximo anual es de 8.000€.

La aportación se puede realizar de forma periódica o en ocasiones puntuales, pero nunca de manera obligatoria.

Durante el período de aportación, la entidad realiza inversiones de distinta tipología, con las que ampliar la rentabilidad de este ahorro.

Entre sus ventajas, destaca la posibilidad de desgravarse todas las cantidades aportadas por IRPF.

Además, cuando se rescata un plan de pensiones, el capital tributa en IRPF como rendimiento del trabajo. Por ejemplo en el caso de una herencia, los beneficiarios o herederos lo obtienen bajo ese concepto, en lugar del de Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

El titular de un plan de pensiones puede solicitar el rescate del capital, siempre que se den ciertos condicionantes.

El primero de ellos es que se encuentre en una situación de desempleo de larga duración. Es una forma óptima de poder afrontar deudas, sin tener que solicitar servicios de cancelación o condonación total como la Ley de Segunda Oportunidad.

También es posible solicitarla en estos casos:

  • Incapacidad laboral permanente.
  • Tener dependencia o gran dependencia.
  • Una enfermedad grave.
  • Los beneficiarios, por fallecimiento del titular.
  • Para ejecutar el pago de una hipoteca.

A partir del 1 de enero de 2025, cuando el plan de pensiones tenga ya más de 10 años.