Tener deudas es algo habitual en la economía moderna. Una hipoteca, la letra del coche o una tarjeta de crédito puntual no son un problema. El verdadero peligro comienza cuando el pago de esas cuotas empieza a comerse tu vida y tu tranquilidad.
Muchos de nuestros clientes llegan al despacho cuando ya tienen embargos ejecutados, pero la realidad es que el problema empezó mucho antes. En términos legales, esto se llama insolvencia inminente: aún no has dejado de pagar, pero sabes con certeza que no podrás cumplir con tus obligaciones a corto plazo.
¿Cómo saber si has cruzado la línea roja? Hemos preparado este test de diagnóstico con las 5 señales inequívocas de que tus finanzas necesitan una intervención legal urgente.
El test del endeudamiento: 5 banderas rojas
Sé sincero contigo mismo. Si cumples dos o más de los siguientes puntos, tu economía está en riesgo técnico de quiebra.
1. Pagas deuda con más deuda (la bola de nieve)
Es el síntoma más claro. Si usas el saldo disponible de una tarjeta de crédito para pagar la cuota de otra tarjeta, o pides un microcrédito rápido para tapar el descubierto del banco, has entrado en una espiral peligrosa. Esto solo aumenta los intereses y el capital pendiente, haciendo la bola cada mes más grande.
2. Destinas más del 40% de tus ingresos a pagar cuotas
Los expertos financieros y el Banco de España recomiendan que el endeudamiento no supere el 30-35% de los ingresos netos. Si ganas 1.500€ y pagas 800€ en letras (sin contar suministros y comida), estás viviendo por encima de tus posibilidades reales y cualquier imprevisto (una avería, una baja médica) provocará el colapso.
3. Tienes que “elegir” qué recibo devolver este mes
¿Llega el día 1 y tienes que hacer malabares? “Este mes pago la luz y la hipoteca, pero devuelvo el recibo de Cofidis”. Esta gestión de la escasez es la antesala de las demandas judiciales y la inclusión en ficheros de morosidad como ASNEF.
4. Usas ahorros o tarjetas para gastos diarios básicos
Si tu sueldo desaparece el día 5 del mes en pagar deudas y tienes que usar la tarjeta de crédito para hacer la compra del supermercado o echar gasolina, significa que tu flujo de caja es negativo. Estás financiando tu supervivencia a un interés muy alto (a veces superior al 20% TAE).
5. Sufres ansiedad o miedo a contestar al teléfono
El sobreendeudamiento tiene un coste psicológico. Si te da miedo abrir el buzón por las cartas de los bancos o no coges números desconocidos por temor a las empresas de recobro, tu calidad de vida se está viendo afectada. La Ley de Segunda Oportunidad no solo cancela deudas económicas; también recupera tu salud mental.
¿Qué es la insolvencia inminente y por qué importa?
La Ley Concursal distingue entre insolvencia “actual” (ya no puedes pagar) e “inminente” (prevés que no podrás pagar en los próximos 3 meses).
La gran ventaja de la reforma de la ley es que no tienes que esperar a dejar de pagar o a tener embargos para solicitar la Segunda Oportunidad. De hecho, actuar en fase de insolvencia inminente es mucho más inteligente porque:
- Evitas el estrés de las llamadas de recobro.
- Paralizas los intereses antes de que la deuda se duplique.
- Proteges tu nómina antes de que llegue la orden de embargo al juzgado.
La solución legal: cómo frenar la caída
Si te has sentido identificado con las señales anteriores, el consejo tradicional de “ahorrar más” o “reunificar deudas” (que suele implicar más intereses) ya no sirve. Necesitas una solución estructural.
La Ley de Segunda Oportunidad es el mecanismo legal que permite a particulares y autónomos en esta situación cancelar sus deudas (EPI) y empezar de cero. Dependiendo de tu caso, podrás optar por:
- Vía liquidación: Cancelar todas las deudas entregando bienes no esenciales.
- Vía plan de pagos: Mantener tu vivienda habitual y pagar una cuota reducida durante 3 o 5 años, cancelando el resto.



