¿Cómo resolver tus deudas con las entidades bancarias?

Muchos de los casos que tenemos que abordar en Solventa tu deuda están relacionados con deudas con entidades bancarias.

Te explicamos a continuación los pormenores de estas deudas y qué mecanismos existen, como la Ley de Segunda Oportunidad, que pueden ayudarte a restaurar una situación de solvencia económica óptima.

¿Qué son las deudas bancarias?

Empecemos por identificar lo que son realmente las deudas bancarias.

Se trata de cualquier tipo de deuda que se tenga con el banco, sea de la naturaleza que sea.

No obstante, la mayoría de ellas tienen relación con intereses y recargos relacionados con préstamos personales.

Una deuda hipotecaria también puede tenerse con respecto a la financiera de un banco, si bien aquí estamos normalmente ante otro tipo de problemas.

Además, también hay muchos casos en los que las deudas bancarias derivan de tarjetas revolving, con las que no ha habido transparencia por parte de la entidad y que sugiere solicitar la devolución de parte o todos los intereses.

¿Cómo salir de una deuda bancaria con la Ley de Segunda Oportunidad?

Como os decíamos al principio, la Ley de Segunda Oportunidad puede ser un recurso óptimo para salir de una deuda bancaria.

Con esta solución, buscamos la cancelación total o parcial de las deudas existentes. Si todavía hay deuda pendiente, se puede también establecer un plan de pagos asumible según tu solvencia económica actual, para que así puedas devolver el dinero con mayor comodidad, en unas cuotas pactadas con la entidad.

Para poder acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad hay que cumplir una serie de requisitos. Contacta con nosotros y te confirmaremos si en tu situación puedes solicitar esta opción o tenemos que buscar soluciones alternativas que, por descontado, las habrán.

¿Cuándo prescriben las deudas bancarias?

Las deudas bancarias también prescriben. Lo hacen a los 5 años, en base a la normativa existente. Sin embargo, aquí es importante tener en cuenta el tipo de deuda que se tiene.

Como hemos indicado antes, hay diferentes tipos de deudas bancarias. Por norma general, todas tienen una fecha de prescripción a los 5 años, sin embargo en caso de una deuda hipotecaria, este plazo se amplía legalmente hasta los 20 años.

¿Qué pasa si no pago mi deuda con los bancos?

No pagar una deuda con los bancos tiene muchas consecuencias y algunas de ellas son de especial gravedad.

La primera de estas consecuencias es estratégica. En el momento en el que tengamos una deuda con un banco, nuestro historial con la entidad quedará afectado por ella y es posible que, dependiendo del tipo de deuda y de la cantidad económica que se deba, nos influya en el futuro a la hora de solicitar financiación.

A nivel económico, una deuda con los bancos puede conllevar lógicamente intereses de demora y se van a ir acumulando conforme más tardemos en devolver el dinero.

Si pasa un período de entre 3 y 6 meses sin que hayamos afrontado la deuda ni sus intereses, la entidad bancaria puede cursar una reclamación judicial.

Esto implica que, por ejemplo, si hemos solicitado un préstamo que avalamos con bienes propios, puede que terminen embargando dichos bienes para cobrarse la deuda. Uno de los bienes que más frecuentemente es víctima de embargo es la propia cuenta bancaria y el saldo presente en ella.

Además, no pagar una deuda bancaria también va a derivarnos al registro en ficheros de morosos como Asnef (Asociación Nacional de Establecimiento Financieros de Crédito).

Mientras estemos en este registro, tendremos muchas dificultades para conseguir cualquier tipo de financiación económica.