Cómo devolver un recibo domiciliado

Prácticamente todo el mundo tiene algún recibo domiciliado. Se trata de uno de los servicios más útiles que las entidades financieras dan a sus clientes.

Con ellos pueden pagar un recibo sin tener que acudir a ningún sitio físico, ni tampoco tener que estar preocupándose de la fecha de pago, ya sea mensual, trimestral o incluso anual.

Sin embargo, hay ocasiones en las que los clientes solicitan devolver un recibo domiciliado, un proceso que tiene sus respectivos plazos y consecuencias.

Motivos para devolver un recibo domiciliado

Hay muchos motivos por los que devolver un recibo domiciliado. En muchas ocasiones se debe a que los clientes no están de acuerdo con la cantidad que les cobran por un producto o servicio.

En la actualidad también se devuelven recibos domiciliados, porque el cliente ya no tiene contratado un servicio que, sin embargo, la compañía le sigue cobrando.

También hay ocasiones, en las que se devuelve un recibo domiciliado de forma automática, porque el cliente está en números rojos y no tiene suficiente importe para pagar. Hay entidades que cubren cierta cantidad de descubierto, pero otras proceden a la devolución del recibo si no se puede abonar.

Plazos para la realizar la devolución de recibos

En cualquier caso, la ley sí permite devolver un recibo domiciliado, siempre que la causa esté justificada y que se haga en los plazos apropiados.

Si el pago estaba autorizado previamente, el cliente tiene la posibilidad de reclamar ese recibo durante las siguientes 8 semanas. Hay que tener en cuenta que una entidad financiera puede modificar este plazo. Muchas, por ejemplo, lo dejan en 50 días.

Para aquellos recibos domiciliados que, en realidad, no tenían autorización para el cobro, entonces existe un plazo máximo de hasta 13 meses y partiendo de la fecha en que se realizó el cargo en la cuenta del cliente.

Consecuencias de no pagar los recibos

Cuando se devuelve un recibo domiciliado, normalmente el banco reintegra el importe cobrado y reclamado. En aproximadamente 10 días se puede recuperar el dinero.

No obstante, también hay que tener en cuenta que el banco puede negarse a devolver el dinero, lo que puede motivar al cliente a optar por procedimientos judiciales contra la entidad, para exigir dicha devolución.

Además, hay otras consecuencias de no pagar los recibos. Con respecto a la empresa que los intenta cobrar, es posible que se pierda el servicio o producto que en teoría se está suministrando.

También puede derivar en una demanda contra el cliente por impago. Esto, a su vez, puede llegar a que el cliente acabe inscrito en un archivo de morosidad.

Si posteriormente el cliente solicita un crédito, la entidad financiera correspondiente procede a consultar ASNEF(Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito) y, de localizarle en esta o cualquier otra lista de morosos, se lo denegará.

En el caso de tener excesivos pagos pendientes, en lugar de la devolución de recibos, en ocasiones es preferible optar por alternativas como la Ley de Segunda Oportunidad, con la que podemos solicitar la cancelación o reducción de las deudas.