Préstamo Puente: Concepto, ventajas e inconvenientes

Un préstamo puente es un tipo de crédito solicitado normalmente cuando se necesita financiación inmediata.

Consiste en una financiación a corto plazo, que se produce durante la tramitación de dos préstamos de mayor duración y de más cantidad económica. De ahí el nombre de «puente» para definir este tipo de préstamo.

¿Para qué sirve el Préstamo puente?

El préstamo puente se solicita en la mayoría de ocasiones en el proceso de compra-venta de una vivienda.

Ya sea para afrontar un pago importante en el proceso o bien para contar con suficiente tiempo como para vender la vivienda principal, en condiciones económicas justas, el préstamo puente ofrece la financiación necesaria.

Esto hace que en muchas ocasiones se le identifique también como «hipoteca puente», ya que es en la práctica una especie de crédito hipotecario, que se concede para operaciones que permiten solicitar un crédito hipotecario tradicional y de más larga duración.

Diferencia del préstamo puente con otros préstamos

Una de las diferencias clave del préstamo puente respecto a un préstamo personal tradicional o un crédito hipotecario normal, es su carácter temporal. Normalmente es de 2 a 5 años, obviamente pudiendo afrontar el pago de forma anticipada, cuando se consiga el objetivo que suele ser vender la propiedad original.

Además, este préstamo puente se caracteriza también por la inmediatez del pago, ya que precisamente está pensado para cuando se necesita dinero de forma rápida, ante la necesidad de afrontar un importe imprescindible, con el que seguir con el proceso hipotecario.

A su vez, también se tienen que cumplir unos requisitos de concesión más estrictos, pues el riesgo para la entidad financiera es mayor en la aceptación de estos créditos.

Ventajas e Inconvenientes del préstamo puente

Entre las ventajas más destacables del préstamo puente, se encuentra la flexibilidad en el pago. Por ejemplo, es posible negociar que se pague con carencia de capital, es decir, que se paguen solo los intereses sin necesidad de amortizar el capital.

También es posible combinar condiciones del préstamo puente con otras del préstamo hipotecario consecuente. Esto ofrece menor riesgo a la entidad financiera por el compromiso a largo plazo y mejores condiciones para el solicitante, al tener que afrontar pagos de menor importe, por ejemplo, hasta que consiga vender su vivienda.

El préstamo puente también sirve para evitar tener que afrontar un crédito hipotecario exigente, que derive en situaciones económicas críticas.

De hecho, si se consigue vender la vivienda, algunos propietarios consiguen amortizar tanto el préstamo puente como el préstamo hipotecario a largo plazo, reduciendo o incluso haciendo desaparecer todas sus deudas.

No obstante, la principal desventaja de un préstamo puente está en el propio mercado inmobiliario. Si no se consigue vender la vivienda al expirar el plazo de 5 años, se tiene que devolver el importe íntegro más los intereses que queden.

O bien se convertirá en un crédito hipotecario normal, sin carencia, lo que puede suponer un coste excesivo para afrontar mensualmente.

Soluciones como la reunificación de deudas o la Ley de Segunda Oportunidad, pueden en estos casos ser una vía de salida óptima, con la que cancelar o reducir la deuda existente, así como obtener un plan de pagos más asequible según nuestra viabilidad económica.